Siempre me dio vergüenza ser el centro de atención , ya incluso cuando de recién nacidas , mi hermana y yo, debíamos aguantar estoicamente los lametazos y los achuchones de los vecinos que muy educadamente se acercaban a felicitar a mama por su nueva prole. Al menor descuido, me deslizaba bajo su tripita y escondía la cabeza a modo de no ser vista, inocente de mi, lo cual provocaba el deleite de los presentes y que aún fueran más persistentes en ver mi sonrosada carita.
Ya estaba en el hogar, un sitio no muy grande de colores claros y con varios aparatos que no había visto nunca. Me llamo la atención uno con una abertura redonda que giraba y giraba con algo dentro, y de manera hipnótica mantenía mi atención aislandome del resto, y otro plano de colores con personitas menudas que lo mismo hablaban como gritaban o incluso cantaban.
Fue entonces cuando Mama Gala, la llamaremos así, por ser la matriarca, se acercó y me susurró, "bienvenida a nuestro hogar, pequeña estrella , hoy será un día muy importante para todos nosotros, tu llegada a devuelto la alegría a este hogar desolado por la pérdida de una gran amiga, hoy los amos, vuelven a sonreír, les has devuelto el brillo a su mirada, sin duda tu presencia es especial"
A lo que conteste ruborizada un gracias a penas inaudible
"Mira pequeña, tienes algo, desprendes un haz de luz que me recuerda a ... En fin ya sabes a quien, se que devolverás las armonía y serás el eje de unión de nuevo en esta ahora tu familia. La pieza del puzzle que hasta el momento , impedía guiar los pasos sin sentido provocados por el dolor infligido por la ausencia de lo querido. Mira niña, no seas tímida, te están llamando acude, permite que te acaricien, juguetea con sus dedos y disfruta de sus caricias. Ya eres una del clan, corre , ve, no ves como te miran?.."
Acto seguido titubeante me encamine hacia donde los amos esperaban impacientes y me fundí entre abrazos y mimos, entre risas y cumplidos, y lo entendí . Ya formo parte del clan.
Greck, el marido de Gala, desde el primer momento se mostró permisivo conmigo y estuvo todo el tiempo pendiente y comunicativo, corrigíendome en la medida que le era posible , a espaldas de su mujer. Siempre le agradeceré su recibimiento y su enorme paciencia, pero es que no puedo evitar ciertas cosas, soy una cachorrita, y es lo que tiene.
Esa noche dormí sobre una cama acolchada, blandita como sí de algodón se tratara. Esa noche cerré los ojos y entre en el mundo de los sueños con la sonrisa dibujada en mi carita.
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